viernes, 13 de febrero de 2009

EL VIDEOARTE EN COLOMBIA

Esta otra entrada es para adicionar algunos temas sobre videoarte en Colombia

les referencio algunas páginas sobre video arte que pueden ser interesantes

http://agorarte.wordpress.com/2008/03/06/seminario-el-video-arte-en-latinoamerica-pontificia-universidad-javeriana-bogota-colombia/

Este artículo es muy interesante, les invito a leerlo

http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/860/86004711.pdf

Esta página tiene muchos videoartes y pueden ser un ejemplo para el trabajo que van a realizar

http://www.iar.unicamp.br/pesquisas/videoartedigital/

Un blog de Catalina Rayo sobre videoarte

http://catalinarayo.blogspot.com/2008/06/el-videoarte-en-colombiaproyecto.html


Otra página sobre videoarte que tiene muchos videos

http://www.videonetart.com/

video arte

Video arte


El video arte, nace como tal en los años sesenta. Al margen y en la periferia de la información y el entretenimiento, producidos y difundidos especialmente a través de la televisión, el video arte aparece como una exploración de la naturaleza del video, como forma de creación artística, autónoma, específica. El video arte sería la forma más pura y natural del video, en la medida que implica una percepción subjetiva del espacio-tiempo, a través de la tecnología de la imagen electrónica.

Entendemos como videoarte a las producciones electrónicas, tanto analógicas como digitales, que conjugan sonido e imagen en movimiento, apropiadas dentro del área y disposición artística desde sus intencionalidades particulares, procesos específicos y exposiciones públicas.

Es así como, sólo al finalizar los años ochenta, el fenómeno del videoarte empieza a tomar importancia a nivel nacional, por el aumento en la producción y el reconocimiento público, a través de festivales y premios que lo llevaron, en la década de los noventa, a figurar como una de las nuevas formas artísticas más recurrentes en el panorama de las artes colombianas.

En el país, desde pasadas décadas, el arte experimental ha sido escurridizo, por un endémico conformismo y resistencia al cambio establecido en un ámbito artístico confinado y regido, social e institucionalmente, de manera conservadora. Son pocos los movimientos, tendencias o escuelas dirigidos hacia la experimentación, casi todos los proyectos se han presentado en forma individual y han carecido de continuidad.

Se tendría que configurar la historia del video con el reconocimiento de la influencia de las otras formas artísticas, de la teoría y práctica de la comunicación; así como, de los factores sociopolíticos que contribuyeron al desarrollo del medio.


Artes plásticas

Los principios del videoarte se pueden hallar durante la segunda mitad de los años sesenta, cuando fuertes rupturas, cuestionamientos y renovaciones se dieron en las artes. Por aquella época, en el seno de las artes plásticas, también se indagaba acerca de la relación entre espacio y tiempo; el movimiento como recurso expresivo rítmico, había sido admitido en la plástica.

El arte llamado cibernético fue una consecuencia de las interdisciplinariedades que surgieron de la relación de éstas formas con las nuevas tecnologías electrónicas, principalmente, la de los entonces recientes computadores. Dicho arte se caracterizaba por la utilización de controles y sistemas informáticos para la programación, tanto de signos como de dinamismos y animaciones en la obra.

Se podrían nombrar, por ejemplo, algunas obras aisladas de Hernando González, algunas de ellas anticipadas por las primeras obras videoartísticas colombianas de Sandra Isabel Llano y de Rodrigo Castaño, expuestas en 1978.

En el ámbito internacional, ideas y realidades establecidas eran puestas en tela de juicio, se presentaban nuevos modelos, surgían los movimientos de arte no objetual, donde se superaba el objeto como obra de arte y se cuestionaba su esencia, problematizando la instrumentalización de sus procesos.

Cierto “formalismo” había llevado a la realización artística hacia un estancamiento tal, que exigía un replanteamiento del significado y propósitos del arte. La posición formalista consideraba que el sentido del arte está en su forma, que todo el arte es y ha sido arte debido a la naturaleza y calidad de su forma; mientras que el contenido se veía aminorado con respecto a su valor como arte. Como superación de este “formalismo”, nuevas tendencias emergieron, entre las cuales germinó el videoarte.

Habría que considerar la relación que se establece entre artistas y su apropiación técnica de un medio como el video, el cual se presenta como transferencia tecnológica, importada o ajena, que se ha convertido en parte integral e integradora del paisaje cultural colombiano más cotidiano.

Apoyado en la mitificación de ésta misma y en la nueva legitimización de los medios electrónicos (impulsados por la presencia ineludible de los computadores y aparatos digitales), el video goza actualmente de un interés particular,


Arte en la TV Colombiana


A pesar de que la TV, técnica e históricamente, es el medio idóneo para la transmisión de videoarte; en Colombia, la TV se ha marginado de obras artísticas realizadas con su propia técnica y medios; lo que le ha impedido tener criterios comparativos sobre sus posibilidades creativas.
Últimamente, el video-clip, en ocasiones, se acerca, formalmente, a las experimentaciones visuales del videoarte haciendo que, para muchos, este género de videos promociónales de música popular, se confunda con obras videoartísticas.

Actualmente, hacer diferenciaciones entre cultura “popular” y “culta” es una tarea, cada vez, más difícil, puesto que cada una toma elementos de la otra; aunque, algunos de sus componentes son, principalmente, de carácter formal “estetizante” (embellecedores) o de diseño comunicativo.

El cine determinó el manejo usual del audiovisual en el medio televisivo; aún así, no encuentran fácil cabida formas de cinematografía argumental-televisiva, próximas a los géneros no narrativos-teatrales, como, por ejemplo, el cine experimental o abstracto (forma tabú en la televisión colombiana).

Diferentes géneros específicos de la TV, tratados artísticamente, no son tenidos en cuenta para la producción, por y para la TV colombiana. Por ejemplo, subgéneros como el spot, píldora electrónica, flash o clip artístico; pequeños formatos de duración que se utilizan, a veces como interludios para relleno de programación, no han sido, suficientemente, aprovechados.

Algunos ejemplos se han visto en canales como Señal Colombia y City TV, y también, en casi todos los canales regionales; pero éstos no son realizados por artistas ni tienen las características experimentales del videoarte.


Relación entre TV y Videoarte

Las propuestas videoartísticas que utilizan los recursos de la televisión han constituido un nuevo género: el Arte Televisivo. La TV es tributaria, aunque no lo haya reconocido, de los trabajos de artistas pioneros que han investigado, experimentalmente, las posibilidades creativas y comunicativas del medio, tanto formal como expresivamente.

Entretenimiento, distracción, información y publicidad; son los valores conceptuales dominantes en la TV nacional. Conceptos como los de “televisión de calidad” son, comúnmente, confundidos con inversiones económicas, en la producción y técnica, para lograr realizaciones comerciales competitivas.

La ignorancia por ausencia de información o formación artística; y, principalmente, la ausencia de definidos propósitos culturales en la TV colombiana –netamente comercial–, han creado una barrera entre programadores de TV y videoartistas, no permitiendo que éstos tengan allí, un espacio de creación que, obviamente, beneficiaría a las dos partes y mejoraría las calidades apreciativas de los telespectadores.

En Colombia se ha carecido de voluntades y capacidades; políticas equívocas y manipuladas, han impedido una comprensión de la TV como fenómeno cultural, con posibles alcances artísticos.

De igual manera, en años recientes se creó, fantasmalmente, un ente del Ministerio de Cultura para el “desarrollo de la televisión”, pero éste nunca ha vinculado a artistas para búsquedas y exploraciones creativas avanzadas.


Otra TV

A finales de los años sesenta, la aparición del video en pequeño formato y la comercialización de la portapack –una cámara con grabadora portátil, a un costo muy inferior a todo equipo anterior de producción televisiva, abrió la posibilidad a individuos sin ánimo de lucro e independientes, de satisfacer sus necesidades expresivas, con el uso alternativo de estas nuevas tecnologías.

El video, asequible para muchos, significaba la posibilidad de “desmitificar la retórica de la TV, como medio masivo, y replantear sus estructuras”; utopía, que la realidad político-económica se encargó de confinar a prácticas individuales, con truncadas incidencias sobre la TV.
Así mismo, el acceso por medios televisivos a imágenes, de complejas y avanzadas elaboraciones videográficas, ha causado una sorprendente educación informal en la comprensión del audiovisual y de sus capacidades perceptivas; fenómeno nunca antes visto, que forma parte primordial en la formación cultural de las nuevas generaciones.

La comunicación se establece como una forma autoritaria y asimétrica, que obliga al receptor a conformarse con lo apenas selectivo, a la vez que le impone asumir un papel pasivo.

La TV, entonces, al no permitir en su proceso, una bidireccionalidad o una retroalimentación directa entre los participantes, se constituye como un medio de distribución y no como un medio de comunicación entre personas.

Aproximacion a la historia del video arte en Colombia

“Puede que el video sea la única forma artística en tener una Historia antes de tener una historia.”
Bill Viola

Una cierta “prehistoria” del videoarte, como arte electrónico y a la vez comunicativo, se había dado preliminarmente en la T.V. de distintos países desde la década de los años cincuenta; conexo a la televisión se puede hallar el origen formal del video, así como también su primera cuna de producción artística.

La mediocridad creativa que no admitía la experimentación, la desidia cultural sin visión progresista en los medios masivos y la ausencia de intencionalidades artísticas - tanto de las instituciones como por parte de los artistas -, para con este medio; hicieron que la T.V. se estancara artísticamente y fuera, indolentemente, segregada por este ámbito.

Desde esta misma perspectiva, son escasísimos los precedentes nacionales en el campo de las artes plásticas, donde se puedan encontrar obras visuales que utilicen, pertinentemente, elementos electrónico-televisivos o videográficos;
Además de los presumibles retrasos estéticos, indudablemente, las dificultades técnico-económicas también constituyen otra de las causas de esta ausencia de creación de obras electrónicas, en contexto artístico colombiano, es relativamente reciente; podría delimitarse cronológicamente a veinticinco años de actividades, puesto que hasta 1976 no se tienen referencias directas en el país.
Al margen del acontecer nacional, a mediados de los años setenta, se empieza a tener noticia de actividades videoartísticas de “cerebros fugados” en el exterior.

En Colombia, la formación videoartística en escuelas y universidades, sencillamente, era inexistente; por esta razón, no se establecían índices apreciativos de análisis investigativo ni, mucho menos, realizaciones prácticas que permitieran que los alumnos se ejercitaran en forma continua y progresiva.

A principios de la década de los ochenta, el videoarte seguía siendo un fenómeno vulgarmente desconocido en Colombia; raras manifestaciones señalaban su presencia.

El único artículo que abordó al videoarte con suficiente profundidad, publicado en una revista colombiana, durante la década de los ochenta, fue el del crítico mexicano Juan Acha titulado El Video, en la revista Arte en Colombia (número 16 de 1981). Es un texto básico donde se formulan algunos de los problemas específicos y posibilidades artísticas del medio.

Durante el mes de septiembre de 1981, Gilles Charalambos realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, la primera no colectiva videoartística colombiana, titulada

Tortas de Trigo. Consistía en una instalación con video, la cual pretendía extender, virtualmente, dimensiones audiovisuales, a través de diversos materiales.

El profesor Gilles Charalambos dictó, en el mismo año, dos semestres de su asignatura Nuevos Medios, que comprendía temas conceptuales y realización de videoarte. Estos dos cursos, fueron los primeros programas curriculares sobre videoarte dictados en el país.

Por primera vez, un videoarte nacional realizado para televisión fue transmitido por la T.V. colombiana, se trataba de Personalmente TVideo (1985), de Gilles Charalambos y Pablo Ramírez. Esta obra, que realizaba una reflexión sobre la televisión desde el punto de vista del videoarte, fue emitida por la Cadena 3 de televisión cultural.

La selección colombiana era desigual, ya que las curadurías no eran todavía conformadas por personas suficientemente conocedoras del videoarte; sin embargo, era posible apreciar ciertas calidades, en algunos de estos trabajos, que auguraban un futuro promisorio para las obras en video colombianas, aunque no recibieran la atención de los críticos de arte para una difusión más amplia en nuestro contexto.

Sólo a partir de mediados de los años noventa, se encontrarían relevantes usos teatrales del video en obras colombianas;
Las obras realizadas en video empezaron a ser aceptadas, y cada vez con mayor presencia, en varios eventos artísticos de importancia,
También se presentaron, por primera vez, curadurías de instituciones estatales que tuvieron en cuenta al videoarte para exposiciones internacionales


En el año de 1989

El Instituto Goethe, como centro cultural, se iría convirtiendo, durante la década de los noventa, en uno de los principales organismos internacionales para la promoción del videoarte en Colombia.
Sin embargo, el videoarte padecía de tal incomprensión que impedía su reconocimiento en los ambientes artísticos nacionales: eran evidentes las imprecisiones sobre sus posibilidades y especificidades estéticas, las áridas polémicas sobre la diferencia y calidad de los soportes con respecto a lo cinematográfico, y una inmarcesible necesidad de definición básica, en respuesta a la pregunta “¿Qué es videoarte?”.
En Bogotá, un primer signo para la apreciación del trabajo sonoro en obras videográficas se dio en el programa Música electroacústica
, presentado en la Sala Tayrona del Centro Colombo Americano.
Este ciclo de música actual, trataba de incluir el audiovisual electrónico como parte integral de ciertas composiciones musicales;
Hacia 1991, la situación social en el país seguía complicándose: violentas arremetidas del narcotráfico fueron una justificación más para la menguada organización de eventos alrededor del videoarte. Sin embargo, el video comenzaba a descubrirse como una solución técnica a la expresión cinematográfica.
El patrocinio estatal de la Compañía de Fomento Cinematográfico FOCINE, que apenas comenzaba a reconocer las potencialidades del video para la producción cinematográfica en Colombia, promovía al “hermano menor” electrónico, en términos generales, como una alternativa económica en los primeros pasos para llegar a trabajos convencionales, principalmente, narrativos o documentales.

No hay comentarios: